CARTA DEL FUNDADOR

Quiero expresar mi profundo agradecimiento a mis padres (Manuel y Tere) que me han apoyado desde que nací y por hacerme pensar y dejarme ir con mis ideas, a Sophia mi esposa inseparable por su apoyo incondicional y cariño a Lisa Binole y Alonso Gonzalez también le quiero agradecer a Amira Alonso por su amistad y apoyo desde siempre.

El destino ha marcado este proyecto, ya que sin la ayuda de personajes que se han cruzado en mi camino no hubiera sido posible iniciar con Refugio Salvaje que cronológicamente los estaré mencionando a lo largo de esta carta de agradecimiento.

En el 2009 por medio de mi padre y Fernando Clavijo conocí a Emiliano Gironella y por ende a su madre Carmen Parra, quien conoció a Inka un águila real majestuosa e imponente y que gracias a la visión de la maestra se animó a retratar a Inka, con una obra llamada diálogos con la nación en donde plasmo mi imagen junto a la de inka, esta obra fue la que inicio este andar y conformar la colección con más de 27 obras en gran formato e infinidad de obras gráficas conmemorando al águila real en donde Inka fue la inspiración y la imagen del bicentenario cultural de nuestro país.

En este caminar por rumbos desconocidos Carmen Parra, a quien le tengo un profundo cariño y una gran admiración, me presento con infinidad de personajes del medio político empresarial y cultural, con quienes no deje pasar la oportunidad para platicarles de la importancia del águila real como especie y como símbolo nacional, lo que me llevo a conocer amigos de nuevos amigos quienes me fueron guiando y quienes cumplieron el papel de difundir la problemática y platicar de la imagen de Inka y un servidor sin dejar a un lado las impactantes obras de Carmen Parra.

Se montaron diversas exposiciones de Carmen Parra, en donde se expusieron únicamente las obras de la maestra Carmen Parra, la primera fue en el castillo de Chapultepec, la segunda fue en la casa del Lago Juan Jose Arreola y la tercera en Santo Domingo Oaxaca, esta última exposición fue crucial para mí ya que gracias a Don Alfredo Harp, y la difusión de Amelia Lara una de las mejores amigas de Carmen,  conocí a Roberto Hernandez, a Claudia su esposa, su hija Andrea Hernandez y a su Yerno Alejandro Legorreta quienes se quedaron inquietos con el tema del águila real.

Unos días después recibí una llamada de Alejandro y Andrea, para invitarme a una reunión en donde asistí con Inka y Sophia y desde ese momento surgió una amistad marcada, quiero agradecerles profundamente a Andrea y Alejandro por ser los primeros en apoyar este proyecto y hacer que refugio salvaje sea ya un proyecto en marcha gracias a su sensibilidad y vocación de apoyar a proyectos de este tipo. Gracias Alejandro por “generar valor” y hacerme formar parte del VIF.

Gracias a todo Refugio salvaje día con día está más cerca de su apertura y yo como fundador con una gran responsabilidad y una gran disposición para lograrlo.

Amira, muchas gracias por todo tu apoyo y cariño, Carmen gracias por enseñarme tantas cosas y por todo tu respaldo y confianza.